
19/01/11
Erich Heckel - Aldea Sajona

11/12/10
El Conde Montecristo - Alejandro Dumas
07/11/10
El gran día
30/09/10
Campiña y Mochilo
29/09/10
Dire Straits - Brothers In Arms
Bueno, bueno, se acabó el verano, y hay que volver a la rutina. Una característica de esta rutina implica escribir en "Atalaya Cultural", así que...
Siguiendo con la lista de perlas que me llevaría a una isla desierta propuesta por nuestro querido amigo, me gustaría añadir un elemento musical más a esta lista. La escuché hace un tiempo, mientras íbamos a Torreciudad, (tierra mágica) a un pueblo cercano. Una época: los 80; un hombre: Mark Knopfler; un título: Brothers in Arms. La guitarra eléctrica distorsionada que introduce la canción con un solo que parece como que desafía a que alguien contradiga la letra de esta canción:
"A través de estos campos de destrucción,
y bautismos de fuego.
Yo he atestiguado vuestro sufrimiento
y el como la batalla fue más cruenta."
Y prosigue, el que posiblemente es el mejor guitarrista del planeta, con frases parecidas, en el que, cuando conoces la letra, te das cuenta de que es un canto contra la guerra. Y aún sin escuchar la letra parece lo que es. La voz cansada y tranquila de Mark Knopfler, con de fondo el órgano de Dire Straits, se conjuga con los solos melancólicos, entre tristes, cansados e indignados, como aleccionadores, que contribuyen en gran parte a recargar musicalmente la pieza y a proporcionarle énfasis al cantante. Pero, Mark Knopfler no se queda en la crítica, también avanza en la misma letra hacia la reflexión filosófica:
"Hay tantos mundos y tan diversos,
muchos soles todos diferentes,
y tan solo tenemos un mundo,
pero cada uno vivimos en uno diferente."
En general, ataca a la individualidad de las personas, al egoísmo de las mismas, que es probablemente la causa de tantas guerras. Recuerda a todo el mundo que somos hermanos, que cuando dos naciones hacen guerra (¿hay alguna en la historia que no la haya hecho?) lleva a miles de hermanos a luchar entre sí, a permanecer lejos de su tierra, a la que nombra en la primera estrofa de la canción (Escocia, para Knopfler).
Y termina, proclamando la propia muerte, aduciendo al destino de cada persona, tan ligado con lo eterno, y calificando alos que hacen la guerra:
"Ahora el sol se ha ido al infierno,
y la luna viaja ya demasiado alto,
dejenme despedirme;
cada hombre tiene que morir
que así está escrito en la luz de las estrellas
y en cada línea de la palma de vuestras manos.
Somos tontos por hacer la guerra,
contra nuestros hermanos en armas."
Finalmente, se despide la guitarra, eterna compañera de Dire Straits y de Knopfler, con un solo que, practicamente, resume la canción. Una pieza magistral, sin ningún lugar a dudas. Esta me la llevaba a una isla desierta de cabeza.
13/09/10
Volvemos...
30/06/10
Chopin - Nocturno nº 2 Op. 9
No sé si es muy conocida ya que no tiene un apodo como "Claro de Luna" (Beethoven, Debussy), es simplemente el segundo Nocturno de Chopin. Los nocturnos, como su nombre indica son piezas inspiradas en la noche (algo que adoro), tranquilas, melancólicas a veces, como las lágrimas. Aunque tengo mis teorías, puesto que Dorian Gray (el mismo) dice: "la belleza, la simple belleza, podía llenarte los ojos de lágrimas" ("El Retrato de Dorian Gray" Oscar Wilde). Es decir quizás sea la belleza de la pieza, su sencillez... La pieza tiene en la mano izquierda un silencioso y grave acompañamiento, a una delicada derecha y más aguda y cristalina melodía. Esta melodía no suena en los oídos, sino directamente en otro lugar más hondo. 28/06/10
Bob Dylan
Bueno, me dijo el escritor del anterior comentario que me animase y contribuyese a su serie de ‘’perlas’’. Y, como él mismo hizo ( tenemos este gusto en común) esta ‘’perla’’ es una obra musical. Ya que Wilson no se adentró en la gran familia de la música rock, me decido a hacerlo yo. Una época: el siglo XX. Un hombre: Bob Dylan. Un título: Blowing in the wind.
No elijo esta obra por su complejidad musical o artística, ni por sus características estéticas o por cualquier otra característica. La elijo por su letra.
Como solía hacer, el gran mago de las palabras, el poeta atormentado, el genio rebelde y extraordinario del (entonces joven) Dylan da la vuelta al mundo con estas palabras:
‘’¿Cuántos caminos ha de caminar un hombre, antes de que lo llamen hombre?’’
Y durante los tres minutos escasos de esta canción, Dylan deja en el aire nueve preguntas y solo una conclusión: ‘’la respuesta amigo mío, está flotando en el viento’’. Al más puro estilo de la canción-protesta, ‘’enunciamos el problema, pero no la solución’’.
No conozco canción que arremeta tan duro contra los problemas mundiales, ni contra los dirigentes políticos que los provocan. En tres minutos, la voz cascada y la guitarra acústica de Dylan condenan la esclavitud, el terrorismo, el homicidio, el hambre, la indiferencia, la explotación y la guerra de una forma tan directa que no sorprende que su harmónica se pasease por los cinco continentes durante meses seguidos.
Y, si salimos de la canción, y nos dirigimos al artista, nos daremos cuenta de que Dylan dispara un dardo envenenado a las conciencias de todos los hombres que, en palabras de la misma canción ‘’fingen que simplemente no ven’’.
Y, en el mundo, hasta entonces, nunca nadie había protestado tan contundentemente.
25/06/10
ARCANGELO CORELLI
Ahí va mi primera “perla” (aunque no por ello la más importante ni la más hermosa). Quiero comenzar con un fragmento de belleza en forma de sonido. Sí. Música. Aunque, como ya dije, no permitiría nunca que la humanidad viviera sin conocer la música de Springsteen (sería perder demasiado), hoy me dirijo a los santuarios de la música clásica. Me remonto a una época: albores del siglo XVIII. Una tierra: la grande y bella Italia. Un músico con nombre y arte angelical: Arcangelo Corelli. Un título: Adagio Concerto Grosso Op. 6, No. 8 in G Minor.Son apenas dos minutos, pero nos abren la puerta de lo eterno. Sinceramente pienso que esta obra condena la esencia de la belleza entendida desde la perspectiva del barroco. Armonía. Luz. Equilibrio. Cadencia. Esa belleza apolínea y dorada que, a fin de cuentas, todo ser humano anhela (a veces sin saberlo).
Como comentario os diría que los violines parecen dibujar una arquitectura delicada y solemne al mismo tiempo, quizá lo más parecido al boceto de un templo griego. Pero no se queda ahí. Además de formas bellas, de acordes armónicos y de una melodía casi divina, consigue llegar como una lanza al fondo del corazón: conmueve.
Un consejo: atención a la última parte del movimiento. Es como el final de una vida lograda y heroica. Aparece de modo epifánico y deslumbrador. Asistimos a un diálogo de violines que se repiten y entremezclan, ascendiendo unos a otros hasta culminar en un acorde sencillamente magistral.
Una breve historia. En los años que viví en Roma, una mañana de abril soleada y diáfana, hice un maravilloso descubrimiento. Paseando por una de las plazas más hermosas de la ciudad, entré en el Pantheon. Allí me dirigí a la tumba del divino Rafael, y me conmoví al traducir su epitafio: "Aquí yace Rafael. Mientras él vivió, la Naturaleza temió ser vencida, ahora que está muerto, ella teme morir” ("Ille. Hic. Est. Raphael timuit quo sospite Vinci, rerum magna parens, et moriente, mori"). A unos pocos pasos, el descubrimiento que os decía: la tumba de Arcangelo Corelli. Sonaron en mi interior los acordes del adagio y pensé que la naturaleza también temió entonces ser vencida.
Wilson
el tercio de los sueños
Qué me llevaría a una isla... una toalla y gafas de buceo.
La verdad es que lo que propone Wilson no tiene fácil solución. Efectivamente. A Calamaro no me lo llevaría, pero como quiero haceros partícipe de su música os dejo con esta canción... más adelante pensaré en la obra maestra.
Tengo que decir que he pasado un rato para seleccionar una sola. Hay tantas y tan buenas. Finalmente para zanjar el asunto me decido por "El tercio de los sueños". Canción que habla de lo cotidiano, de un suceso... canción que se va construyendo se va desarrollando al paso, una cosa tras otra. Para cambiar de tercio os dejo este link.

